
A veces nos invade una sensación de tristeza que no logramos controlar. Percibimos que el instante mágico de aquel día paso, y que nada hicimos. Entonces, la vida esconde su mapa y su arte.
Tenemos que escuchar el niño que algún día fuimos, y que todavía existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de momentos mágicos. Podemos reprimir su llanto, ero no acallar su voz.
Ese niño que fuimos algún día, continúa presente. Si no nacemos de nuevo, si no volvemos a mirar la vida con la inocencia y entusiasmo de la infancia, no tiene sentido seguir viviendo.
Presta atención a lo que dice el niño que llevas dentro de ti. No te avergüences por causa de él. No dejes que sufra miedo, porque esta solo y casi nunca lo escuchas… más bien, haces lo que a ti te parece conveniente.
Permite que tome un poco las riendas de tu existencia; ese niño sabe que un día es diferente a otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario