La felicidad es a veces una bendición pero por lo general es una conquista diaria. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos afrontar muchas desilusiones pero todo es pasajero, y no deja marcas… (Solo recuerdos) y en el futuro podemos mirar con orgullo y fe el pasado.
Pobre del que tiene miedo de correr riesgos; porque ese quizá no se decepcione nunca, no tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen sueños. Pero al mirar hacia atrás oirá que el corazón le dice: “¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días?, ¿qué hiciste con los que te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, esta es tu herencia: 'La certeza de que haz desperdiciado tu vida'”.
Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en los milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado
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